jueves, 6 de agosto de 2009

A POR LA OPOSICION

La democratización de la izquierda española no se ha producido y permanecen intactos los resabios totalitarios invariables en toda su historia. Esa constante y su "ideal igualitario", --utópico en términos absolutos--, la lleva a la crucifixión de la derecha y a poner en peligro el sistema. El pesoe abandonó de boquilla el marxismo sin el necesario debate ideológico y sin el reconocimiento de la realidad histórica del socialismo en el mundo y en su propio partido. Si añadimos a esto que la historia del pesoe es desconocida por sus militantes y simpatizantes y que la llamada socialdemocracia es, de hecho, una especie de camuflaje, (así la califica Tannhäüsser), que tapa la sempiterna esencia socialista y el "igualitarismo radical" que proclama el propio Zetapé, cerramos el circulo y podremos comprender la mayor partes de los comportamientos de estos socialistas o, "neosocialistas".

Dice Losantos que en una democracia la oposición y los medios de comunicación están para "tirar" al gobierno y que en una dictadura es el gobierno el que quiere tirar a la oposición. Aquí, la quiere tirar al mar por considerarla apestada por las patologías capitalistas, religiosas, etc. y, de ahí, los cordones sanitarios y las cacerías. Para mi esta exclusión y este acoso de y a la oposición es uno de los mayores contradioses democráticos del momento.

Dicho cuanto antecede no es necesario abundar en las cacerías actuales y en las anteriores. (El episodio de Bermejo con Garzón y con el instructor es clarificador). Tampoco en los cordones, en los acosos y en las agresiones al pepé que tanta desazón nos producen y que apenas tienen respuesta por parte de una oposición infantil, carente de contenidos y desconocedora de las causas y de los efectos de esta persecución. de esta exclusión, de esta laceración.