domingo, 31 de mayo de 2009

LA DERECHA DE LA CONTRADERECHA

Desde los inicios mismos de la transición, venimos asistiendo al desarrollo de una amplia maniobra política de muy altos vuelos y vocación de permanencia, consistente en la creación de un partido que sin definirse como de derechas sea, sin embargo, el referente electoral para la gran mayoría de españoles de derechas, a los que sistemáticamente viene marginando, arrojándolos a las tinieblas exteriores de los “apestados”, pero sin cuyos votos saben muy bien que nunca podrían aspirar a equilibrar el peso de los partidos de izquierdas. El objetivo ha sido y es crear una derecha que no sea derecha y que se comporte de modo análogo a como en el campo de la física actúa una partícula de antimateria respecto a la materia.

En éste sentido, pudimos ver en la transición que personajes como Fraga, Suarez, Areilza, Silva...etc.organizaban sus líneas políticas mediante guiños de ojos, transvases y alianzas, para obtener el rendimiento electoral perseguido en aras de la “derecha de la contraderecha” y liderar de paso tan prometedora agrupación.

Actualmente, ésos guiños y escarceos se vienen repitiendo como burda rutina de prostitución electoralista, pero añadiendo dos componentes tremendamente peligrosos: el tendido de puentes a partidos mas o menos de derechas, pero de clara naturaleza separatista y por otro lado, la abjuración, por parte de la “derecha oficial” de sus principios tradicionales, en aras de un centrismo nebuloso e indefinido, como mas que dudoso medio de crecimiento electoral.

Ya en su día, Alianza Popular que tantas esperanzas despertó, desempeñó este triste papel, consistente en impedir la formación de un gran partido o frente nacional con el que no quiso (ni quieren sus herederos del PP) “contaminarse”. Tanto AP como PP vienen bloqueando y desvirtuando la oposición de las fuerzas nacionales, fuerzas de derechas y últimamente también movimientos cívicos al Gobierno, por el procedimiento de hacer suyas las protestas aunque aguándolas previamente para privarlas de rigor y eficacia. En la actualidad se ha llegado incluso al abandono jactancioso de la defensa de cuestiones esenciales e irrenunciables, tradicionalmente ligadas a la derecha.

Dentro de éste escenario, merece especial mención Manuel Fraga que ya hace años aportó su granito de arena a la confusión general mostrándose en amigable compañía de Santiago Carrillo, a quién no dudó en presentar en el Club Siglo XXI y con el que recientemente ha vuelto a compartir cartel en un repugnante vídeo, destinado, sin duda, a bogar su remo a favor de la “derecha de la contraderecha” que él representa, en la galerna de confusión que viene capeando su partido desde el famoso discurso de Elche.

Que nadie se llame pues a engaño respecto a lo que es y realiza el PP, respecto a cuál ha sido y es su función en la intrincada política española, pero si aún alguien con libertad de pensamiento tuviera dudas, que repase los últimos hitos de ése partido y su vergonzante actitud de buenismo frente a su teórico adversario el Partido Socialista. Me atrevo a vaticinar con absoluta seguridad que se implicará activamente en la desactivación de cualquier iniciativa de derechas que en el futuro pudiera surgir.

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