jueves, 15 de enero de 2009

Minutos de mi vida, cualesquier día


El aire fresco entra sin permiso por la ventanilla, a primera hora de la mañana mientras conduzco. La textura geográfica me permite observar relajadamente el cielo con su faz invernal color gris y ello, me induce a disfrutar del silencio, para meditar, durante mi trayecto al trabajo, apagando la radio; entonces, antes de aventurarme a pensar ninguna necedad, rezo un Padre Nuestro acompañado de un Salve Maria y, justo al terminar, contemplo la grandiosidad de la libertad trazada por un tatuaje pintado por una bandada de preciosas y blancas aves, en el alto intemperie. Por ese instante me pierdo en mis propios pensamientos, anhelando ese otro mundo que está ahí lleno de paz y libertad, y que, a veces, sólo podemos observarlo alzando la vista y mirando más allá del final de nuestro índice.

Ahí también está ella, también forma parte del día aunque sólo la casen con la noche, ahí está ella durante la mañana.

De vuelta no puedo prohibir al sol realizar su trabajo, y su luminosidad me ciega sin consentimiento; así madura el día en la tierra donde habito.

Tantas cosas tan opuestas conviven juntas en la misma jornada –pienso mientras conduzco- y medito… El frío y el hielo, el sol y la luna, el tránsito con el silencio…Ahí están durante los comienzos de la existencia y aún, de ellos, no se ha conocido guerra alguna; que envidia tan sana y que admiración tan profunda, por esa creación tan perfecta que nos regala nuestro Padre Dios, que tanto nos ama, y que muchos anulan.



Gracias, Alawen, por la copia de esta llave.

2 comentarios:

Alawen dijo...

Gracias a tí, Lylo, por haberla aceptado y por entregarnos una parte de tí en cada una de tus entradas.
Bienvenida a esta casa que es la tuya. Un abrazo.

marbal dijo...

Tienes razón Lylo; algunos de los mejores momentos de un día cualquiera, son a veces, los que pasamos en silencio pensando y disfrutando del maravilloso espectáculo que nos ofrece la naturaleza con sus contrastes, y que nos permite apreciar la grandeza de la creacion de la tierra a la que tan poco cuidamos.