viernes, 23 de enero de 2009

Libertad es una Llave


La vida por sí es libertad, amor, y no esclavitud; la esclavitud la crea el hombre, pues la vida es alma, espíritu, conciencia…y todo ello es libre. Es la maldad del hombre la que crea la esclavitud, el dolor, la oscuridad, la sumisión, y por lo tanto la esclavitud.

La vida es hermosa. No me preocupa el porqué estoy aquí en ella, sino para qué; por eso intento hacer lo mejor posible para los demás, en busca de su felicidad, de su sonrisa, de su bien al tiempo del mío, y perderme cuando me llegue la muerte como la última gran batalla a ganar y de la que seguro doy por una perdida triunfante, pues como creyente, espero una paz en otro reino no sin antes, haber dejado buenos recuerdos en éste.

¿Para qué estoy en este mundo? Porque esta pregunta, en todos los seres humanos daría un resultado de "extinción humana"…es decir, estoy aquí para que otros nazcan de mí. Eso es algo tan grande y hermoso, que triste de aquel que su necia ceguera no le deje verlo.

La muerte es el fin de la libertad terrenal, y el renacer en otro reino. La vida es donde nace dicha libertad. De ahí que los niños recién nacidos sean tan puros, limpios, perfectos…pues aún no tienen su alma, ni su espíritu, ni su conciencia contaminadas del hedor maligno del ser humano que, de alguna forma en mayor o menor medida, todos llevamos.

¿Y qué tenemos? ¡Esclavitud!

Somos esclavos de todos aquellos que tienen el poder (que no el derecho) de someternos ante sus pretensiones.

Ni somos libres ya para nacer, ni siquiera para morir pues, en ambos casos, se les reconoce el derecho a matar. ¿Qué podemos esperar si ya nos cargamos los cimientos antes de levantar las paredes de la casa? Es como derramar un vaso de agua, pretender recogerla toda para beberla y además que esté limpia ¡es imposible! Si estamos matando lo que tanto defendemos ¿qué se defiende?

Pues he ahí el comienzo de esta película tan dramática que vivimos, en donde los intérpretes son verdaderos profesionales del engaño, la humillación, el deshonor, la desvergüenza, el terrorismo, etc.

¿Y qué hacemos al respecto? Pasar días (si la salud nos lo permite, y Dios quiere)

¿Y a qué conduce todo esto? A una profunda tristeza, desaliento, amargura, rabia, impotencia, etc.


¡Demos portazo a esta miseria, abramos la puerta a la Libertad! ¡Tenemos la llave!

2 comentarios:

marbal dijo...

Es cierto que la libertad es una llave, y con ella podemos abrir la puerta a una vida mas rica y plena, pero no siempre, y en todas las ocasiones podemos ulizar esa llave, porque los cancerberos que controlan el poder han bloqueado las cerraduras.

Como tu dices, son muchas las personas, que por su apatia y comodidad se contentan con mirar esa puerta sin intentar abrirla, aunque esto les cause insatisfacción; son como paquetes sin dirección que los llevan donde decide el encargado de la consigna; en definitiva; muertos en vida.

Un abrazo.

Lylo dijo...

Así es, Marbal.
Yo, sé que podría hacer más de lo que hago...Soy voluntaria y colaboro con Derechoavivir.org, y cierto es que podría limitar más aún mi tiempo, pero también tengo una familia y necesito también tiempo para mí...Aún así, sé que podría dar más de mí, y eso me hace perder mucho como persona, como ser humano, me entristece cuando me acuesto en las noches y pienso en ello...Le pido a Dios por que aumente esa falta de voluntad, y me quite esa pasividad que me impide organizar mi vida de otra forma para dar y hacer más.
Estoy cansada, fisica y emocionalmente, sí, pero merece la pena porque sé que otros están mucho más cansados que yo, tienen menos que yo, gozan menos que yo...¡¡Y maldita sea!!Si todos pensaramos que hacemos poco, significaría tanto..pero tanto...En fin, ya no es pensar en otros, prefiero hablar por mí, y tengo mucho, pero muchísimo que mejorar, muchísimo por hacer, y muchísimo por dar...A Dios gracias por cuanto ha mejorado mi persona, pero aún le queda mucho trabajo por delante, y ojalá no se aburra conmigo, pues seguro que le cuesta horrores.