jueves, 23 de octubre de 2008

La maté porque era mía

Esta es probablemente la frase que más digan,
o al menos piensen,
los degenerados que asesinan a sus mujeres,
novias o compañeras sentimentales.

Durante mucho tiempo se ha considerado que la mujer
era una pertenencia de sus maridos.
Y por desgracia esto lo siguen creyendo algunos descerebrados.

Poco a poco se ha ido logrando el que la práctica mayoría
considere a la mujer como un ser totalmente independiente del hombre.
Un ser que es diferente al hombre,
pero con los mismos derechos y obligaciones que este.

De manera acertada se ha considerado esto como un avance

Por el contrario,
ahora se considera un avance el matar a los bebes en gestación.
Los hay tan modernos que a ese acto no lo llaman asesinato,
en la mayoría de los casos ni siquiera aborto,
lo llaman cínicamente interrupción voluntaria del embarazo.
Todo lo que se interrumpe tiene oportunidad de continuar.
¿Puede decirme alguien como continua un embarazo interrumpido?

Los hay tan modernos que para defender este asesinato
no dicen la maté por que era mía,
como dicen los asesinos que quitan la vida a sus parejas,
que es lo que realmente están defendiendo.
Son tan hipócritas que para defender la muerte de un inocente
gritan nosotras parimos nosotras decidimos.

Pero a fin de cuentas están defendiendo en un caso lo que critican en otro.
Al igual que ningún hombre tiene la potestad para decidir
si su pareja merece o no vivir,
ninguna mujer debe tener la potestad para decidir
si la vida que late en su interior tiene derecho o no a ver la luz del sol.

Se ha llegado al esperpento de que es socialmente más aceptado
el asesinar al no nacido que el darlo en adopción tras el parto.
Si alguien aborta se toma como algo natural,
sin embargo si alguien decide llevar el embarazo hasta el final
y después dar a esa criatura en adopción,
rápidamente surgen las preguntas de que será
lo que le ha movido a tomar una decisión tan drástica.

De nuevo parece que estén de acuerdo con lo que dicen
esos retrógrados que se creen dueños y señores de la vida de sus parejas,
ya que otra de las frases que repiten estos asesinos es la de
si no eres mía no serás de nadie.

No se porque el comportamiento machista está mal visto
y el abortista está tan aceptado.
Se parecen bastante entre ellos.

domingo, 19 de octubre de 2008

Muero contigo

Perdóname chiquitín, no estabas en mi vientre, no ha sido mía la decisión,
no podía correr lo suficiente para impedirlo,
no han sido mis manos las que te han hecho esa brutalidad,
no soy yo quien no te quiere, pero estoy llorando por ti chiquitín,
por ti y por todos los que cada día me hacéis culpable por permitirlo,
por sentirme tan inútil y tan impotente.
Perdonarme, por favor, yo no os quiero ver así…así no..

Os llaman los no deseados, de manera que os comparan con lo maligno,
con algo que han encontrado sin haberlo buscado como si de diablos os tratarais
cuando sois simples niños… ¡niños!

Mírate, mujer, ¿recogerías del suelo una cartera repleta de dinero?
Seguro que sí, y cuánta alegría te daría encontrar algo que no has buscado,
y al que no llamarías indeseado, y
¿No sabes mujer que nada hay con más valor que la vida?
¿Por cuánto venderías la tuya?
¿Por quién o por qué la sacrificarías?
¿Te imaginas encontrarte tú en manos asesinas?

Mírate, mujer, no es cuestión de alzar banderas de líder mirando a aquellos que dicen estar de tu lado,
que te defienden y apoyan con palabras de derecho o libertad,
cuando la bandera que levantan es la política, sin más miramiento que la de su propio interés no del tuyo…
Dime, mujer,
¿Aquellos que tanto te quieren, y te animan a matar, se molestan en llamarte después para saber cómo estás?
¿Saben hacerte ver y valorar lo que tienes y pierdes?

Mujer, te quitarás esa personita que en ti se creaba,
te quitarás esa otra vida que no es la tuya,
te quitarás ese trozo de carne que no era la tuya,
te quitarás ese latido de un corazón que no ha provocado tu muerte sino la de él…
Te quitarás muchas cosas, mujer, pero jamás ¡jamás!, engañarás a tu cuerpo,
ni a tu mente, ni a tu conciencia, ni a tu corazón ni siquiera a tu útero de que ahí, ahí en ti había un niño…

Mirarás a tu alrededor, y verás más de uno sonreír o tal vez llorar con la impotencia
y el crudo sentimiento de que, eso a lo que tú llamas libertad,
mató un día uno como esos a los que hoy miras,
y comparas con tan triste sentimiento de que podías tenerlo entre tus brazos,
oler su piel, compartir su risa o llanto, y por encima de todo,
el triste sentimiento de que fuiste tú quién dio la orden de su vil condena.

Perdonadme, chiquitines, desde aquí intento hacer cuando puedo y sé.
Perdonadme, por favor, aunque no me lo pueda merecer.

No puedo vivir así..

Escrito por Lylo