martes, 27 de mayo de 2008

TRANSICION INCONCLUSA

La transición española a la democracia está inconclusa.

Las derecha española, representada por el PP y por las minorías nacionalistas, CIU y PNV, no ha revisado ni la historia ni su propio pasado. No sabe quien es, lo que representa, que contenidos la identifican y lo que tiene que hacer. Cree conocer a la izquierda pero no comprende su comportamiento porque desconoce su realidad. Esas carencias esenciales, sumadas al bombardeo ideocrático socialista, la llevan a asumir postulados estatistas, a avergonzarse de si misma y a manifestarse con un complejo "social" y con un erratismo práctico y doctrinal que, agravado por el secesionismo conseguidor y victimista del nacionalismo "moderado", está poniendo en peligro el sistema.

La izquierda, presionada ayer por sus protectores alemanes y monopolizada hoy por el PSOE, abandonó "de boquilla" el marxismo mediante frases ocurrentes y grandilocuentes sin el necesario debate ideológico y sin el reconocimiento de la realidad histórica del socialismo en el mundo y en su propio partido, (la historia del PSOE es desconocida por sus militantes). La democratización de la izquierda no se ha producido y permanecen intactos los resabios totaliarios invariables en toda su historia. Esa constante y su "ideal igualitario", -utópico en términos absolutos-, la lleva a la negación y a la crucifixión de la derecha y a poner en peligro el sistema.

A partir de hoy iniciaré en los blogs de mis amigos Alawen y Carlos un ensayo que pretende descubrir con toda crudeza la realidad subyacente en las dos puertas obligadas a cerrar el armario de nuestra consolidación democrática.

Es propósito que espero cumplir en la medida y en función del tiempo disponible tras la atención preferente a mi trabajo y a mis buscadas armonías conmigo mismo, con los demás y con la naturaleza.



Publicado por Piocastro

1 comentario:

Tannhäuser dijo...

Coincido totalmente con lo que expones en tu acertado análisis, especialmente lo relativo al carácter totalitario, solamente maquillado, de la izquierda y el complejo social de la derecha. No obstante, creo que existe una realidad inherente al propio sistema, que lo pone en peligro, con independencia de cómo sean y actúen, tanto la izquierda como la derecha y es precisamente, la inexistencia de un sistema, propiamente dicho y menos aún, democrático.

La característica autodestructiva y consustancial a nuestro modelo político a la que me refiero es que el fundamento de esto que llamamos sistema, es una constitución atea, disolvente y separatista que entroniza “la nada coronada” y que no define con precisión sistema alguno, al ser un texto esencial y deliveradamente ambiguo que se presta a cualquier interpretación al gusto del gobernante de turno.