sábado, 26 de abril de 2008

Querida Alawen:

En la última quedada, para mi la primera, al final, casi cuando nos despedíamos, iniciaste una interesante conversación, en la que desgraciadamente solo pude estar presente unos minutos, pues como ya he dicho, nos íbamos ya.

Esta versaba acerca del PP, y de nuestras razones para votarle en tal coyuntura y recuerdo que dijiste, como en el verso de nuestro con-cofrade que tu “votarías en defensa propia”, a lo que asentimos los cuatro que estábamos presentes; lo que no creo es que sospecháramos entonces ninguno de los cinco hasta que punto nuestra legítima defensa era además, a la desesperada y en vías de desesperación.

Los acontecimientos posteriores han venido a sacarnos de nuestro autoinducido nirvana acerca de la viabilidad de hacer algo útil, fructífero y constructivo por nuestra patria, de la manita del PP.

A mi no se me puede encuadrar dentro de la ideología liberal, ni siquiera de la conservadora ya que no soy lo que se entiende por un demócrata, esto es: una persona que la primera condición que le exige a un sistema político para aceptarlo es que sea democrático, pues semejante posicionamiento que no comparto, me ha parecido siempre un fundamentalismo mas.

Yo, en cambio, lo primero que le exijo a un sistema político es que sea moralmente bueno y justo, osea, que gobierne en aras del bien común, mediante leyes que sean justas y para mi lo son aquellas que hunden sus raices por igual y armonicamente en las enseñanzas morales de la Fe católica que profeso y en la gloriosa historia de nuestra patria, a la que casi idolatro. Después, la forma concreta que adopte ese sistema político, es algo para mí, secundario, sea una democracia, un directorio, una dictadura o algún sistema aún por inventar. Si cumple la condición de justicia, me resulta aceptable.

A pesar de esto yo también estúve de acuerdo y defendí con entusiasmo la opción de cerrar filas en torno al PP, dada la gravísima situación de España, por lo que la metamorfósis que se viene operando en ese partido desde que su presidente salió de su crisálida vacacional en México, me ha golpeado como un martillo pilón.

Me considero engañado por Mariano Rajoy que ahora varía su actitud ante cuestiones fundamentales que antes decía defender, como la unidad de España y en consonancia con tal cambio de actitud, promueve a los puestos clave del partido a conspícuos personajes, bien conocidos por su opinión y voluntad favorables a acercar posiciones al socialismo, incluso a amalgamarse con él en un potaje político invertebrado y ecléctico en el que todo tenga cabida, todo excepto el patriotismo español y las enseñanzas de la Iglesia Católica.

Así las cosas, nos encontramos ante una legislatura en cuyo inicio están explotando uno tras otro, todos los escándalos y mendacidades ocultados in extremis por la máquina electoral socialista entes de las elecciones, como la crísis económica, inexistente, al parecer, durante el debate de Solbes con Pizarro y que ahora pone en nuestro horizonte las cartillas de racionamiento.

Y sin embargo, el PP, mas fuerte que antes, pese a no haber ganado las elecciones, ante esto, calla y disimula.

Como calla y disimula ante los descarados preparativos de entrega de Ceuta y Melilla y quizá también, de las canarias, a marruecos.

No creo que Zapatero pueda mantenerse en el poder mucho mas tiempo, pese al carácter iletrado y visceral de sus bases votantes y la intoxicación informativa de la sociedad española y esto, porque a partir de ahora, las consecuencias del desgobierno que venimos sufriendo van a afectar directamente a las economías domésticas y el bienestar, únicas cuestiones importantes al parecer, para la inmensa mayoría de nuestros compatriotas.

Lo que nos lleva a la cuestión de ¿qué hacer en el futuro? o mas exactamente cómo y con quién. Pues el PP, como he expuesto antes, no puede ser considerado ya , con propiedad, como la máxima fuerza política española y no por falta de fuerza, sino de españolidad. Por otra parte, existen infinidad de pequeños partidos, mas o menos identificados con el modelo de estado de Franco, con los que si bien tengo muchas mas simpatías, no puedo considerarlos como una opción válida debido a su escasa entidad y a su proverbial alergia a unificarse o coaligarse en algo de rango superior donde se aúnen sus pequeñas fuerzas.

¿Qué queda entonces?. Según lo veo ahora, solamente la fracción moralmente sana de la sociedad, la que ha inundado de banderas nacionales la calle cuando ha sido convocada a manifestarse contra cualquier aspecto de la política de Zapatero, como por ejemplo, la rendición ante la eta. Pero para que ese numeroso y heterogéneo grupo de compatriotas actúe al unísono, de una forma continuada y en un único sentido, faltan muchas cosas, la primera que tenga conciencia de grupo, de cuerpo y la segunda, organización, programa y jerarquía, tanto si adopta la forma de nuevo partido político como si se constituye como movimiento social, a semejanza del polaco Solidaridad.

Desgraciadamente, hoy por hoy, no veo fácil conseguir esto, además de por la oposición de las izquierdas y los separatismos, por la labor de zapa que haría el PP si una posibilidad así llegara a despuntar, pues en la conservación o pérdida del voto útil cautivo del miedo y del voto del desengaño le iría su propia supervivencia así que maniobraría para retenerlos.

Pero como debido a la crisis interna de identidad por la que atraviesa el PP, su supervivencia como partido empieza a no estar clara, lo sensato y deseable sería que todos aquellos grupos sociales capaces de crear opinión y que cuentan con una cierta capacidad de convocatoria se mantengan atentos a los acontecimientos y desde ya, comiencen a crear, sobre el papel, las estructuras que quizá mañana vayan a tener que crear en la sociedad. España no puede permitirse mas improvisaciones.

3 comentarios:

Alter ego (el otro yo) dijo...

Hola vengo del blog de marnie,y he visto su comentario y aprovecho para ver vuestro blog.
Soy del pp.

Alawen dijo...

Estimado Alter Ego: Muchas gracias por su visita, siempre será bienvenido.
A propósito de su comentario, voy inmediatamente a escribir un pequeño post, para explicar porqué yo NO soy del PP.
Un abrazo.

Gonso68 dijo...

Leo que "...porque a partir de ahora, las consecuencias del desgobierno que venimos sufriendo van a afectar directamente a las economías domésticas y el bienestar, únicas cuestiones importantes al parecer, para la inmensa mayoría de nuestros compatriotas".

Cierto es,pero esa actitud no es específica del votante socialista. A mi parecer,pasa también con los votantes populares en la Comunidad Valenciana, donde el Partido Popular es una mera organización de defensa y administración de lo económico; En cuanto a la defensa de las ideas y lo cultural ha dejado su dirección e inicativa al arbitrio de los distintos grupos nazional-socialistas (teniendo en cuenta qure cierto sector pepero también lo es totalmente o en parte).Y sin embargo, el PP arrasa en votos: más por la primera cuestión que por la segunda. Y recibe en parte votos de los "contrarios",ciertamente cómodos con algunas posturas de los populares.

P.d.: Yo tampoco soy del PP. Les presté muy a mi pesar el voto en aras del llamado "voto útil",a pesar de la nefasta política en la Comunidad Valenciana (de donde soy); pero ya no me son "útiles"...